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Arrancadero de calzones rojos, uvas, propósitos, hechizos de amor, tacones bicolor


Hola, guap@s. ¿Cómo van? ¡Ya es el penúltimo día del año! Oh my Dior!!! Si son de los que siguen las tradiciones de sacar las maletas a pasear, barrer para desechar las malas vibras y renovarse, comprar chones rojos para tener un año lleno de pasión desatada, amarillos para tener más dinero y bienestar… o verdes para tener salud… Y hasta rosas para hallar un amor bonito como de cuento de Disney… Ufff… Pues espero que ya hayan ido de shopping, ya que mañana las tiendas van a estar llenísimas. Y ya saben, el departamento de corsetería y lencería se pone… ¡Qué arde! ¿A poco no han vivido el jaladero de calzones, tangas, boxers y coulottes… ¡A veces hasta rasguñazos! #lesjuro #palabradefashionista #mujeresenataquedecompras

Sí, confieso que a mí me llegó a pasar en unas dos ocasiones, cuando iba a la mera hora a comprar chones sexis en esa fecha (ya fueran para mí o para algún intercambio). En fin, si no han ido, ¡córranle, porque mañana que es 31, esto se va a poner… ¡biennn fuerte!

Ahora que si son de l@s que ya están cansados del ritual de calzones, pues ya es una preocupación menos, aunque si son del equipo de l@s que quieren ‘amarrar’ al amor de sus vidas (sí, esa personita a la que ya le echaron el ojo) pues también les recomiendo que ya vayan comprando su listón rojo para atarlo a una foto del prospecto (foto que seguro se robaron de Facebook e imprimieron) para que mañana, 31, la coloquen bajo su almohada antes de dormir… Iuuuuuu!!! ¿Funcionará? No lo sé. Pero es otra tradición muy conocida…

…Tan conocida como las lentejas para la buena fortuna. Cuenta la leyenda que para la celebración de Año Nuevo hay que preparar las lentejas e incluirlas en la cena. Basta con comer una cucharada para tener buena fortuna todo el año. O si no, también hay quienes regalan a sus amigos y familiares un puñado de lentejas crudas.

Wow, ¡hay muchísimas tradiciones y rituales! Y, debo confesar que yo sí me he aventado algunas de las mencionadas, sobretodo las más comunes: la de los chones sexis de colores y las maletas.

Sin embargo, el que más me gusta es el de comer las 12 uvas sin semilla. Y no, no precisamente por pedir 12 deseos. Digo, seamos realistas, flac@s, con una uva y deseando con todas nuestras fuerzas perder 30 kilos, no lo vamos a lograr si no comemos saludable y no hacemos ejercicio… Tampoco podemos desear que el mismísimo Brad Pitt toque a nuestra puerta en el mes de febrero, por ejemplo, y nos proponga ¡bodorrio!… Digo, matrimonio… Y tampoco con una uva vamos a hacer que caigan toneladas de dinero o que haya lluvia de zapatos y bolsos. ¡No, bellezas! Creo que lo bonito de la tradición de las uvas (aparte de comerse en frieguiza cada una y salir iles@s) es proponerse cumplir metas, es marcar resoluciones. 

Digo, yo no soy la perfección andando. Y creo que con todo lo que les he contado en esta sección, se han dado cuenta. Mi vida es como de cómic, pero también soy una mujer profesional, seria y empeñada a cumplir lo que se propone.

¿Saben? Les confieso que cada año yo sí sigo el ritual de las 12 uvas (y claro, mi ritual de tomarme unas buenas copas de champagne, para no perder la buena costumbre, ni el estilo). Sin embargo, mi tradición consiste en citar y hacerme 12 propósitos. Propósitos realistas y otros, sinceramente muy difíciles y fuertes (pero no irreales, aclaro). Esos que son los más difíciles y fuertes, a veces no se cumplen en un año, pero son en los que uno debe poner más empeño y dedicación. Al menos eso es lo que yo hago. Creo que uno de los que llamo  virtudes-defectos es que soy muy necia. Cuando me propongo algo, no descanso hasta lograrlo.

No sé, pero les confieso que si ustedes también hacen eso de las uvas con mucho entusiasmo y cambian los deseos por propósitos, el universo conspirará a su favor y los ayudará a que sus metas se cumplan. ¡Les juro!


Bueno, flac@s. ¿Saben? Confieso que otro de mis rituales es hacer un balance del año. Ese balance siempre lo hago durante los últimos días de diciembre. Hoy puedo confesarles que este año fue de mucho aprendizaje, reencuentros, viajes padrísimos y lecciones que me ayudaron a madurar.

Respecto al aprendizaje, les puedo decir que me adapté por segunda vez (ya había vivido en el extranjero en 2009-2010) y ahora sí bien a vivir en país ajeno con un idioma que aún me parece difícil. Sin embargo, logré perfeccionarlo. Igual aprendí a adaptarme al clima, a la comida (para esa no tuve ningúnnnnn problema, #amoamoamo aunque confieso que extraño la sopa de mi papá), a la universidad (que de verdad hay días que me hace llorar… Y es que los profesores franceses son duros… y si sumamos el idioma… Pfff!!!… pero siempre es padre poner a prueba mis capacidades y cumplir retos y materializar sueños), a un nuevo trabajo que desarrollo, como ya les dije, en un idioma diferente al mío (el francés, sí, es chic, pero a veces termino el día con dolor de cabeza y con muchas ganas de hablar en español)   Y es que cambiar de chip no es un asunto fácil, pero, afortunadamente todo va bien, tal como se debe. 

Respecto a aprendizaje, es aquí donde todavía me he vuelto más disciplinada respecto a la puntualidad y a levar un planning del día.

Cuando vives en Francia, el “ahorita, ahorita” no existe. Para todo hay horario y disciplina. Al inicio odiaba eso, pero ahora agradezco haber aprendido a planificar y a organizar mis tiempos. Y créanme que es imperante cuando eres una chica que estudia, trabaja, va al gym, a la alberca, tiene chamba para aventar, un blog y aparte siempre sale de casa con uñas pintadas, tacones y cabello planchado… Ufff!!! ¡Seguro a ustedes les pasa, estilos@s!

Respecto a los viajes. Wowww! Estoy muy satisfecha y agradecida con la vida porque este año tuve la oportunidad de conocer sitios padrísimos. Inicié el año viajando a Mónaco, a la mitad del año pasé unas maravillosas vacaciones en Madrid, conocí Nice, volví a Amsterdam a hacer travesuras, fui a México lindo y qué rico y… Claro, en ocasiones, los fines de semana, me di la oportunidad de pueblear por sitios padrísimos de Francia. Uffff!!! Deli!).

Respecto a los reencuentros… Dior!!! Sinceramente (y no es por coba) estoy muy contenta y agradecida con Dior porque me reencontré con Palia y con Julio, nuestro blogger estrella y quien es un ángel en todos los sentidos.

Les confieso que Julio es una de las personas a las que adoro y a la que nunca voy a dejar de querer. Desde la secundaria, ha sido, como ya les dije, un ángel. Y estoy supercontenta porque después de 10 años de no vernos, bastó un reencuentro en una calle ubicada cerca del consultorio de mi dentista, en México, para que retomáramos contacto y se subiera a este barco que se llama conestilo.life Y no solo eso. Julio y yo hemos pasado muchas aventuras. Varias de ellas con mi familia, con su prima Egla, con mis primas Elena y Lu…

Julio ha escalado edificios para salvarme de un alcoholímetro; cuando nos vemos en México, se ha encargado de salvarme de los borrachales imprudentes en los bares y también se encarga de hacer desaparecer la piña colada cargada de calorías que me ‘regala’ alguna amiga que me acompaña. Me ayudó a encontrar la gomita perdida de mi MAC Book Air, hizo que nos vendieran la última mantequilla italiana que había en mi restaurante favorito, me salvó de un acosador, se hizo cargo de vigilar (acá, bien manager) la primera sesión de fotos de conestilo.life –que al final resultó un desastre porque mi primera asociada, salió en todas las fotos, pero después desapareció, jejeje- se chutó una madrugada viéndome llorar y escuchando #fuertesdeclaraciones y problemas que en algún momento tuve… Y si sigo contando, nunca voy a terminar. Pero, es que Julio, además del blogger estrella, es un sol y una de las personas que más adoro en este mundo. ¡Cuánto te quiero, Julio!

Y si sigo con los rencuentros. Sinceramente, también estoy superagradecida y contenta por haberme reencontrado con Palia, quien fue mi compañera de clase cuando estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Además de que siempre le diré que inconscientemente ella tuvo mucho que ver en mi iniciación como profesional y en que yo me haya titulado con honores de la carrera, siempre voy a decir que es un mujerón. Palia es una chica supercomprometida, profesional y aventada. Estoy muy feliz de haberla rencontrado y de que sea mi socia-colaboradora en conestilo.life

¿Saben, chic@s? Confieso que cuando inicié este proyecto, la vida no me alcanzaba para darle el tiempo necesario (de hecho, a veces no me alcanza la vida para hacer todo lo que tengo que hacer). Entonces, por una casualidad, un día Palia y yo comenzamos a charlar y… Surgió una alianza muy padre que espero dure mucho, mucho, mucho.

Además de excelente mamá, excelente profesional (muy, muy comprometida, muy trabajadora y propositiva), Palia es una excelente amiga. Es de esas personas en las que se puede confiar. ¡Gracias, Palia! ¡Te quiero!

Y bueno, confieso que cuando visité México, también me reencontré con uno de mis adorados ex jefitos, Óscar Villavicencio Quiñones; con el jefazo Alex Herrera (mi primer jefe), con un galán con el que llegué a salir en el pasado, sin que nada se concretara (ni en el pasado, ni en el reencuentro)… Y uffff!!! Con muchas otras personas.

Entre los rencuentros, no todo fue miel sobre hojuelas. Me reencontré con gente que me decepcionó, como una chica a la que creía ‘amiga’ y resultó que nunca lo fue. Quedé totalmente decepcionada. Bueno, gajes del oficio, ¡A tod@s nos pasa! ¿Sí o no? Puede que alguna vez yo haya decepcionado a alguna persona… O a varias. No lo sé. ¡Y es que nadie es perfecto! Pero, bueno, creo que no está padre hablar de este caso en particular, ni hablar mal de las personas. Me restaría estilo y elegancia. Y no me lo puedo permitir. (Otro aprendizaje).

Ay, mis bellezas, ¿qué más puedo confesarles de este año? ¡Qué compré muchos zapatos! ¡Eso ya es secreto a voces! ¡Qué a veces se me pasaron las copas de vinos, los cócteles y las tablas de quesos con pan francés! #yomi Qué este año confesé muchas aventuras -¡todas reales!- en esta sección. (Si lastimé a alguien, perdón, sorry, désolée… :/ ) Que acudí a varios desfiles de moda. Que cada que apretaba el botón publicar para Confesiones en Tacones me estresaba y corría al bar de la casa y me servía un whiskey en las rocas o un Martini bien rápido (para controlar el estrés… lo bueno es que las confesiones son semanales o quincenales). Que cuando leía mis confesiones me reía de nervios y de miedo (“¿qué tal si un día me reclaman? ¿Y si lo leyó tal persona? #chanclas!”, me decía en voz baja). También debo confesar que este año me volví más freak en la universidad y el primer año de formación inicial en Francia año obtuve diploma con mención (fue en mayo y me tomé dos copas de champagne, para controlar los nervios… ploc!), que por tercera vez abofetee a un hombre, que no dejé de ir al gym ni aunque lloviera o estuviera depre (bueno, eso ya es un ritual de años), que no falté a natación aunque estuviéramos a 4 grados centígrados (sí, hoy tengo gripe, aplausos para la necia)… Y bueno, pues nada. Que este año estuvo también lleno de aventuras, así como de situaciones muy chuscas y fuera de lo normal. ¡Ya les contaré en esta sección! Solo espero que los protagonistas de las historias más incómodas no me busquen… Bueno, si lo hacen, que sea en buena ondita, para charlar a gusto y tomarnos una chelita. Ay, de verdad, las Confesiones son con buena intención… Ploc!

Y bueno, chic@s, confieso que además de hacer mi balance anual(que creo que a ustedes ya les adelanté bastante), también voy a comer las uvas con champagne (como cada año) y… Sinceramente, a usar un par de zapatos impares de la firma Guess (rojo y negro) para que siga la pasión, la fortuna, el éxito, el buen ánimo, la salud y LA ORIGINALIDADY es que sinceramente, me da miedo ir a la guerra de calzones en el Centro Comercial… O bueno… Si me animo, ya les contaré. ¿Y ustedes? ¿Piensan hacer un balance y un ritual? Me cuentan.

Deseo que mañana cenen rico, la pasen en buena compañía se diviertan con los rituales de Año Nuevo (si los siguen) y que 2016 esté cargado de trabajo, éxito, salud y buena vibra para ustedes. Lo demás, solito llega. ¡Besos, cerezas y uvas! Muack!

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